Archivos Mensuales: junio 2013

Compulsar cervezas

He visto a genios, matemáticos, empresarios, empleados discutir sobre el destino del mundo en las tabernas. Ni el mismísimo Zeus, ni siquera el rey de las tinieblas se salva de estás animadas tertulias de bares de barrio. He visto como se insultaba a árbitros, toreros, políticos y hasta los presentadores de la televisión. La gente del bar es sabia, y con jarabe de cebada, se dice lo que se piensa. Pero es tal el ánimo del español, que sí se dispusiera un carro de fusiles de asalto a la salida del bar, todos marcharían a sus casas sin blandir un arma. Siempre es lo mismo, desde la barrera todos somos valientes y aguerridos. Pueblo Hispano vendido, que ya no pelea nada, ni siquiera por la mejor fruta en los mercados. Compulsar cervezas y lacrar el estomago con raciones variadas. Es lo que nos queda. De lo que fuimos, ni la montera. De lo que seremos, pues no estaremos. Y cuando pase el estado de nuevo el cepillo, ante nuestros malogrados bolsillos, depositaremos nuestras telarañas y seguiremos gritando con furia del momento, a la tele, la radio y la insensible página web de noticias.

Cuando al fin no quede ningún hispano en los bares, y las tiendas de los chinos ocupen el lugar desde el que arreglábamos el mundo, los tanques de Tian’anmen barrerán a los nostálgicos. Sigamos compulsando esas cervezas, dejemos que los tanques ocupen posiciones.

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La decisión

Una vez que papá estado, está ebrio de licores fiados con el sudor de sus primogénitos. Y a su vez estos, esperan en la puerta de esta taberna de piratas, a que alguien les saque cualquier ración medio terminada. La opción de sublevarse no es buena idea, pues hace tiempo que nos secuestraron los sables en honor a la verdad y la democracia. Amotinarse es solo un sueño, pues nadie sabría ya por donde navegar con este barco. Y es que con los sables también nos quitaron las brújulas, mapas y sextantes. Quizás debamos recordar que hace muchos siglos fuimos pioneros y exploradores. Debemos lanzarnos de nuevo al mar de la duda y cartografiar con puño firme, la costa de nuestra vida. Talar los árboles del conocimiento y hacer con ellos nuevas naves para estas aguas. Dejar que el borracho de la política, se beba hasta el último barril del pasado y que se muera de sed en su banqueta. Son nuevos tiempos de héroes, de trazar nuevas rutas y volvernos marineros, capitanes y artilleros. La esclavitud física fue abolida, pero nos toca a nosotros abolir la esclavitud del dinero. Nunca pesaron tanto y marcaron tantas diferencias, las pesadas cadenas de papel timbre con el sello de un banco europeo, americano o de cualquier país de este precioso mundo.

Dijo una vez un gran hombre, “heredaréis la tierra” a lo que añadió un banquero: “heredaréis las deudas”. Quizás Noé pagará a plazos a Dios su arca, o Bizancio a Constantino su anfiteatro. Pero desde entonces ya hemos pagado todas las deudas de todas las guerras físicas y mentales de esta tierra. Nos toca disfrutar del bien adquirido a tan alto interés. Es por tanto tiempo de recordar a nuestros captores que llevamos las llaves de nuestros candados. Y que por fin vamos a usarlas.

Me declaro ante ellos, ciudadano del mundo, habitante de este planeta, compañero de montañas, ríos y praderas. Hermanos de los mares, marido y esposa del viento. Primo del sol y tío lejano de las estrellas. Liberando nuestra mente, cambiando la forma de mirar las cosas, aboliendo el consumismo, empezaran a ceder nuestras cadenas. Desde el no pasarán, ninguna otra frase tuvo tanta fuerza como la nueva consigna, utilicemos el nuevo grito de guerra, la nueva sinfonía de libertad y todos a una garganta gritemos. ¡Podemos!

Podemos

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